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Videos y fotos: Arte de figuras en el jardín (arte topiario)

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Llevar a cabo la poda de un arbusto puede convertirse en todo un reto cuando intentamos iniciarnos en el mundo del arte topiario. Pirámides, laberintos, óvalos, figuras… las opciones que tenemos para dar forma a determinadas plantas son casi infinitas. Estos jardines tan especiales no son siempre del gusto de todos, ya que hay gente que prefiere una apariencia más natural y salvaje, pero lo cierto es que nadie duda del talento artístico de los maestros del topiario. El origen etimológico de esta palabra proviene del latín ‘topiarius’, que se refiere a aquellas personas que, en la antigua Roma, se dedicaban a cuidar los jardines.

Ya en el siglo I se puede leer, en diversos escritos, cómo los propietarios de varias villas romanas paseaban por sus jardines rodeados de figuras esculpidas en arbustos. Los setos eran recortados a diferentes alturas, y por todo el jardín se repartían pequeños obeliscos vegetales. Estos singulares jardineros romanos gozaron de gran prestigio entre los diversos ámbitos artísticos, incluso aquellos que eran esclavos. Con el fin del Imperio Romano, parte de su población se extendió por toda Europa, llevando a muchos países el noble arte del topiario, que tuvo su apogeo varios siglos más tarde.

 

El Renacimiento, época clave para el topiario

En el siglo XV, Italia se convierte en la cuna del renacentismo europeo. Sus artistas miran hacia el pasado y se inspiran en la cultura clásica para desarrollar sus creaciones. Los arbusto forma leónjardineros no son ajenos a esta corriente, y vuelven a poner de moda los jardines ordenados, con pasillos y figuras bien marcadas, arcos majestuosos y volúmenes geométricos nunca vistos anteriormente. Francia e Inglaterra son también dos de los máximos exponentes de este arte durante el Renacimiento. La nobleza comenzó a organizar grandes fiestas en los jardines de los palacios y villas, por eso cuidaban al máximo su apariencia. Uno de los juegos favoritos de las clases más altas consistía en jugar al escondite entre laberintos tallados esculturalmente sobre impresionantes setos.

En otras regiones como los Países Bajos, el topiario derivó hacia formas más relacionadas con la mitología, con figuras que representaban a gigantes y personajes imaginarios, con una atención por el detalle nunca vista anteriormente. En España, el jardín del Palacio de los Duques de Alba fue uno de los mejores ejemplos renacentistas durante esta época, con un estilo topiario inspirado en el diseño italiano. En el siglo XVIII, toman el relevo los jardines del Palacio Real, creados por orden de Felipe V, y que hoy en día aún conservan sus magníficos laberintos y cipreses con formas rectangulares.

 

Cómo crear un topiario

La técnica que exige la poda topiaria es realmente alta. Los grandes maestros de este arte han necesitado muchos años para lograr las creaciones que podemos contemplar en la actualidad. Los más avanzados llevan a cabo la poda guiándose únicamente de su visión, pero lo más normal es utilizar algún tipo de armazón que permita podar la planta posteriormente como si de una plantilla se tratase. Una vez hayamos creado dicha estructura, tendremos que esperar a que la planta crezca lo suficiente como para poder darle forma. Para ello, es preciso tener mucha paciencia y capacidad de espera; un buen consejo para aquellos que se inicien en el topiario es plantar los ejemplares de forma escalonada. De ese modo, siempre tendremos alguno para podar.

 

jardín arbustos con formas animales

Lo mejor es comenzar por figuras sencillas y naturales, como las pirámides o los rectángulos. En principio, sólo necesitaremos un puñado de cuerdas y unas buenas tijeras para empezar a dar forma a nuestra planta. Si tenemos intención de mezclarla con alguna enredadera, es aconsejable empezar a guiar a esta última desde el principio. Otra técnica sencilla es utilizar un marco rectangular e ir podando todo lo que sobre, procurando siempre mantenerlo al mismo nivel. Cuando hayamos dado nuestros primeros pasos, podremos empezar a crear estructuras con alambre, sobre las que iremos podando a medida que crezca la planta.

 

Especies más comunes

arbusto con formaEl arte topiario se ejecuta, normalmente, sobre árboles y arbustos de hoja perenne. Por lo general, se buscan especies con un crecimiento lo más compacto posible, además de hojas pequeñas. El boj es uno de los arbustos más utilizados en este tipo de poda, por su compacidad, y porque tiene un crecimiento muy lento que hace más sencillo su mantenimiento. Otros comunes son el tejo, el aligustre, el acebo y la lonicera. En lo que se refiere a los árboles, se buscan las mismas características que en los arbustos, por eso triunfan especies como el ciprés, el leilandi y el laurel.

Los cuidados de un jardín con predominio del topiario son algo más exigentes que uno común. Para poder mantener las formas de las distintas figuras, es precisa una poda frecuente. Podemos tomar como referencia una medida de 16 cm. como máximo para el crecimiento de los brotes, ya que, a partir de ahí, la apariencia del topiario deja de ser atractiva para la vista. Conociendo estos detalles, quizás es buen momento para plantearse si merece la pena o no disfrutar de este arte con tanta historia en nuestro jardín.

Fuente: facilisimo.com

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