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#Panamá. La invasión inmobiliaria reduce las áreas verdes

La especulación inmobiliaria ha depredado las principales áreas verdes de la ciudad, un gran porcentaje de la superficie original  ha sido engullido por procesos económicos de corto plazo con ganancia privada.

Como saldo, la  ciudad  presenta un dramático déficit de espacios comunes que explican, al menos en parte, sus problemas de contaminación, baja calidad de vida y violencia social.  Mientras la tasa de crecimiento poblacional ha desplomado la relación espacio-habitante.

La falta de estos espacios tiene mucho que ver la voracidad que se despertó en los desarrolladores inmobiliarios; a comparación con quienes urbanizaban en los años sesenta y setenta del siglo XX, que eran hasta generosos con las avenidas y camellones jardinados y hasta áreas verdes y recreativas.

Enfrentamos en este problema el desinterés y apatía ciudadana por los temas ambientales, la voracidad inmobiliaria, la laxitud en la regulación y el descontrol administrativo; las equivocadas políticas e ineficaces estrategias de manejo del espacio público; la inadecuada gestión; el descuido, el abandono, el desuso, el olvido, el usufructo. Así, la apropiación social está ausente.

¿El sector público abandonó sus obligaciones?

Se tiene que regresar a la valoración de estos espacios públicos, en todos los corregimientos. Uno esperaría que se visualizara la importancia estratégica que tienen en las políticas de desarrollo y de bienestar de la población; por ejemplo, poner un gran drenaje para que no se inunde la ciudad, sirve sólo para eso, pero un parque público nos da dos o tres veces más beneficios que un tubo dentro del suelo, regula avenidas de agua, previene inundaciones y es un gran espacio público con todas sus ventajas. Me parece que en términos económicos y sociales es muy ventajoso invertir en parques.

Nunca podremos comprender a los demás si no contamos con la misma información. Cuando leo, escucho y observo a las personas que buscan eliminar las ya escasas áreas verdes con las que aún contamos […] tengo la sensación de que no conocen las terribles condiciones ambientales que tenemos ahora, no con los pies sobre la tierra.

Por ejemplo, con el calentamiento global y el cambio climático, no estoy segur0 sobre si las personas lo relacionan con el hecho de que cada vez tenemos menos árboles, más automóviles; que esto genera efecto desierto con climas muy fríos de noche y muy calientes de día, temporales con lluvias torrenciales o terribles sequías; que dificulta la producción de comida; que sin vegetación, el dióxido de carbono en el ambiente cada vez es más alto y que también se acidifica el agua —el agua ácida no produce vida, igual que el vinagre—. Si no hay árboles hay más calor, más aires acondicionados y por tanto más contaminación. ¿Por qué creen que se proponen las azoteas verdes?.

Pero, cuando el dinero y la ganancia de corto plazo rigen, todos esos datos se olvidan o se pierden. 20 años de historia en la ciudad no dejan lugar a dudas.

Fuente: DIARIOECOLOGIA

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